Me gustan las mujeres con grandes caderas, supongo que es parte de la atracción instintiva, por eso de que podrían parir bien a uno de mis hijos, o a dos. Conservación de la especie.
Escribo esto en una mañana de febrero, de las ultimas de este mes, con una ligera brisa que se cuela por la ventana, fría pero agradable. Me siento bien.
Ayer en la cafetería contemplaba a las mujeres que paseaban frente a mis ojos, distantes y la mayoría inalcanzables, preciosas, gordas, delgadas, feas, simpáticas, pijas, modernas, había de todo y para todos los gustos. A mi me gustaba la que tenia aquel culo absurdamente respingón, es una palabra graciosa, respingón, res pin gón. Ella llevaba un vestido de punto gris, uno de esos vestidos que marcan cualquier curva del cuerpo, de ese magnifico cuerpo con forma de violonchelo y ese precioso y enorme culo.
Lo mas curioso es que camina sin saber lo que tiene en la parte final de sus piernas, no es consciente de la joya sexual que porta al final de su espalda, de la perfecta maquinaria de parir con la que ha sido bendecida.
Una amiga esta segura de que no soy capaz de verla de frente, y la verdad es siempre me la imagino mirándome hacia detrás, con la cabeza entornada, no siempre en la misma posición, pero yo siempre detrás de ella.
Tengo una imaginación maravillosa.
Pero lo cierto es que es preciosa, sus labios rosados y carnosos, sus ojos grandes y marrones , una nariz redondeada y pequeña, su pelo moreno siempre recogido en un moño lo suficientemente inestable como para hacer que tenga que estar repeinándose cada dos por tres.
Sin duda ella es la madre de mis hijos, bueno, sin duda ella es una de las madres de mis hijos.
Aun no nos conocemos en persona, no del todo, pero esas caderas parirán a uno de mis descendientes, si no a dos. Eso es así.
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ay manuel.
ResponderEliminarbueno bueno bueno, hacía ya algún tiempo que no me pasaba por aquí, señor manu.
ResponderEliminarPero como ya hablamos el otro día, escribir mola y más si te ofrecen curro o enchufe o como quieras llamarlo... y gracias a la conversación recordé que tenías un blog y aquí estoy.
No crees que es mucha casualidad que solo lleve vestidos esta madre de tus hijos? Estoy seguro de que es perfectamente consciente de los bienes que posee, de buen ver para muchos, y con gran acierto los luce embutiéndose en sus clásicos vestidos de punto y no punto.
Mucho sueño para un pájaro, Manu.
Señor Arce