
Poco a poco, sin avisar, una luz comenzó a surgir de mi entrepierna.
Era una luz blanca, potente, de esas que si miras directamente te obligan a entrecerrar los ojos.
Consternado busque ayuda profesional, pero ninguna de las prostitutas quiso acercarse a lo que a todas luces parecía una gruesa y larga barra de neón.
Durante días camine perdido por la noche barcelonesa, con mi vergüenza y consternación reluciendo con fuerza entre mis piernas, eran noches largas y oscuras, vacias de esperanza y siempre bañandas por la estupefacción o las burlas de quienes me rodeaban.
Y así de pronto, en una de estas noches, fue cuando la vi.
Ella era lo opuesto a mi, un agujero negro, un enorme circulo de oscuridad, profundo y misterioso, en el que nadie se quería aventurar, nadie excepto yo, alguien capaz de iluminar su negrura.
Ella me miraba sorprendida, con unos ojos llenos de una mezcla de temor, atraccion e impaciencia. Quizá ella preferia esperar, pero yo no, habian sido dias duros, asi que con ansia e impaciencia introduje mi vergüenza como espada láser en su oscuridad.
Con esto yo conseguí cobijo, y ella alguien que iluminara su camino, y los dos fuimos felices, hasta que, como toda luz artificial, mi neón se apago.
Desde entonces yo volví a ser uno mas, y ella continuo siendo la zorra con el coño mas oscuro de la ciudad.
Una oscuridad que nunca conseguí olvidar, y que nadie consiguió iluminar como yo.
Consternado busque ayuda profesional, pero ninguna de las prostitutas quiso acercarse a lo que a todas luces parecía una gruesa y larga barra de neón.
Durante días camine perdido por la noche barcelonesa, con mi vergüenza y consternación reluciendo con fuerza entre mis piernas, eran noches largas y oscuras, vacias de esperanza y siempre bañandas por la estupefacción o las burlas de quienes me rodeaban.
Y así de pronto, en una de estas noches, fue cuando la vi.
Ella era lo opuesto a mi, un agujero negro, un enorme circulo de oscuridad, profundo y misterioso, en el que nadie se quería aventurar, nadie excepto yo, alguien capaz de iluminar su negrura.
Ella me miraba sorprendida, con unos ojos llenos de una mezcla de temor, atraccion e impaciencia. Quizá ella preferia esperar, pero yo no, habian sido dias duros, asi que con ansia e impaciencia introduje mi vergüenza como espada láser en su oscuridad.
Con esto yo conseguí cobijo, y ella alguien que iluminara su camino, y los dos fuimos felices, hasta que, como toda luz artificial, mi neón se apago.
Desde entonces yo volví a ser uno mas, y ella continuo siendo la zorra con el coño mas oscuro de la ciudad.
Una oscuridad que nunca conseguí olvidar, y que nadie consiguió iluminar como yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario