Es curiosa la sensación.
Los olores no son los mismos.
Yo nunca pensé que lo notaría tanto, nunca había hecho un cambio tan radical.
De pronto todo lo que había sido familiar y cercano, ahora se encuentra lejos, separado y distorsionado por la distancia.
Los indígenas me tratan bien, nos entendemos, pese a que en ocasiones hablen una lengua extraña, que poco a poco empiezo a entender.
Me esfuerzo.
Hacer calor, pegajoso.
Trato de mantener mis viejas costumbres, pero eso es aun mas difícil.
Las mujeres de la zona son increíbles, casi tanto como la ciudad, pero distantes. Mi procedencia les asusta.
Me siento un dictador, obligando a la gente a hablar mi lengua.
Por ahora aguanto, tengo aliados, y todo va mejorando poco a poco, pero aun estoy perdido.
Hasta mañana
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario